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resident evil chronicles

Capítulo 5 Interrogatorio

Leon estaba algo nervioso. Le habían metido a una sala de interrogatorios, como a un auténtico criminal. Eso ya era suficiente para inquietarle, pero lo que había oído con respecto a quien le interrogaría... Por lo visto el tío era, por decirlo de algún modo, una versión mejorada de Irons.

Con pretensiones políticas mucho más ambiciosas, también tenía una relación algo... "especial" con la hija del alcalde, solo que ahora se trataba del mismísimo alcalde de Nueva York. Leon había estado investigándolo por su cuenta, y el tipo tenía un historial intachable. Llevaba 26 años de servicio en el Departamento de Seguridad Nacional, y por lo que contaban, se mostraba implacable con los criminales, aunque también con sus subordinados. Tenía fama de irascible, y la gente solía evitarlo si podía. Aunque nadie había sido capaz de hablar realmente mal de él delante de Leon, era como si todo el mundo le tuviera mucho respeto, casi rayando el temor...

"Por lo que parece, el señor Gudrose tiene bien cubiertas las espaldas. No me extraña que mi superior directo tampoco se atreviera a revelarme totalmente sus sospechas, es como si ese hombre tuviera oídos en todas las esquinas del Servicio Secreto... Tendré que andarme con especial cuidado"

La puerta se abrió, y el que Leon supusó que sería el señor Gudrose entró con paso decidido a la sala de interrogatorios. Y en aquel momento, nada más verle por primera vez, a Leon no le extrañó en absoluto que la gente le temiera. Vestía un traje de corte italiano, probablemente hecho a medida. Tenía el pelo perfectamente peinado hacia atrás, e irradiaba oleadas de autosuficiencia con cada uno de sus gestos. Leon le hechó alrededor de cuarenta y cinco años, pero estaba seguro de que podría patearle el culo a la mitad del servicio secreto. Era como ver el cuerpo de Barry vestido con traje. Además, la americana encuadraba perfectamente su ancha espalda, resaltándola aún más. Caminaba con lentitud, como si quisiera que cada uno de sus pasos minara la confianza de Leon. Y lo estaba consiguiendo, porque este se sentía cada vez más intimidado con aquel tipo. Con movimientos estilosos y calculados al milímitro, dejó una carpeta encima de la mesa y cruzó la habitación para sentarse en el otro extremo de la sala. Con voz pausada y grave, saludó de manera cordial a Leon:

- Buenos días, señor Kennedy, un placer conocerle. Cuando se sienta dispuesto comenzamos.

Hablaba despacio, y eso le daba un aire sereno que completaba su imagen de tipo duro. "No se puede ser más educado y más seco a la vez..." 

- Buenos días señor Gudrose, es todo un honor conocer a una leyenda del cuerpo como lo es usted. Cuando quiera, estoy listo.

- Me alaga, señor Kennedy, pero no seré menos duro con usted porque me haga la pelota.- Leon se quedó como si le hubieran dado un puñetazo en la cara, aunque acto seguido Gudrose sonrió y dijo: - Vamos, solo era una broma. Ambos sabemos que usted no ha hecho nada malo.- Y dicho esto taladró a Leon con la mirada, y consiguió hacerle sentir la necesidad de salir corriendo de la sala, aunque Leon se contuvo y forzó una sonrisa.

- Solo le robaré unos minutos de su tiempo. Veamos... - Sacó un informe de la carpeta y comenzó a leer en voz alta: - Leon Scott Kennedy... se alistó usted para el S.P.F, el cuerpo que sustituiría a los S.T.A.R.S en verano, es decir, justo en el momento de su creación. Usted vivía aquí, en Nueva York. ¿Por qué decidió trasladarse hasta Raccon City?

- Siempre quise ser policía, pero entrar en el NYPD, donde el número de efectivos era enorme, es bastante difícil. Así que cuando me enteré de que en Raccon buscaban personal para la formación de un nuevo cuerpo de élite que ayudara a las fuerzas locales decidí alistarme. Pensé que podía aprender mucho como policía allí.

- Ahá, así que lo suyo es vocacional.- Sonrió, aunque su sonrisa no es que fuera precisamente tranquilizadora para Leon. - Debía usted presentarse en Raccon el día en que comenzó la catástrofe nuclear, el 28 de septiembre del año pasado, pero sin embargo ha dicho que nunca llegó a la ciudad. ¿Puede contarme los motivos?.

- Sí, no es que sea una historia del otro mundo.- Leon procuró decir esto último con total naturalidad.- Pinché. Y los accesos a Raccon estaban desiertos, ya sabe, por la psicósis que se originó por los asesinatos de las Arklay, así que nadie pudo socorrerme.- Puso un tono irónico que esperaba que resultara convicente y añadió:- Un par de lobos hambrientos se salen de su hábitat y atacan a los excursionistas y la prensa consigue que parezca que hay algo de tenebroso en el asunto.

- Sí, - respondió Gudrose, sin quitarle ojo a Leon - Es increíble lo que se puede llegar a falsar la información.

Leon permaneció con el gesto inmóvil, aguantándole la mirada. Si se echaba atrás le daría razones de sobra para aumentar las "hostilidades".

Cuando Gudrose pareció darse por satisfecho con aquello de que Leon le sostuviera la mirada, volvió a bajar la vista al informe y preguntó:

- ¿Y que puede decirme de Claire Redfield?

Se le hizo un nudo en la garganta. De repente sintió la boca muy seca, pero se obligó a sí mismo a centrarse. No podía irse abajo ahora. 

- No la conozco pero... es la hermana del ex-star, ¿no es así?

- Así es. ¿De que conoce usted a Christopher Redfield?

- Bueno, durante días él y los demás Stars fueron noticia en todo el país por la chapuza de trabajo que hicieron en la mansión. Mataron a la mitad de su equipo por su culpa, ya que por lo visto iban hasta las cejas de droga... Gracias a esas noticias me enteré de la creación del nuevo cuerpo que les sustituiría.

- ¿Jamás ha mantenido ningún otro contacto con él?- Había cierto deje amenazador en su voz, pero muy sutil, lo suficiente como para que solo Leon se diese cuenta.

- No, nunca.

- Entiendo.- Dijo mientras volvía a perforarle con aquella mirada.- Volviendo a la señorita Redfield... ¿Qué le parece su actitud hacia Umbrella Corp, la empresa que según los Stars estaba trabajando con armas biológicas?

"Si de verdad trabaja como doble agente para Umbrella, esta es una pregunta clave. No puedo mostrarme muy a favor de Umbrella, porque resultaría sospechoso, ni por supuesto muy en contra. Tengo que darle una de cal y otra de arena."

- Razonable, señor, al menos hasta cierto punto.

Gudrose le lanzó una dura mirada:

- ¿Razonable? Por favor, explíquese.

- Verá, es lógico que la chica crea el cuento de su hermano, y más si mantenían una buena relación. El tal Christopher tiene que agarrarse a cualquier clavo ardiendo, y la única manera que tiene de justificarse es atacando a Umbrella por medio de su patético cuento. Pero su nombre está sucio ahora, por eso necesita de su hermana para operar. Supongo que las actuaciones públicas de su hermana han sido dadas porque él se lo pidió.

- Sabrá que atacó una instalación europea de Umbrella, resultando la incursión con varios trabajadores de Umbrella muertos.

"Trabajadores... Que cara tiene esta gente..."

- No, no tenía ni idea. Probablemente se pasaron de la raya con lo que sea que tomaron, porque parece que se creen su propia historia.

- Comprendo.- dijo muy seco. Al parecer Leon había conseguido parecer convincente, pues el deje amenazador había desaparecido de la voz de Gudrose.- Pues hasta aquí la entrevista, señor Kennedy, ha sido un placer. Suerte con su carrera como agente de Servicio Secreto.

Y dicho esto, se levantó y se fue hacia la salida sin ni siquiera esperar la contestación de Leon, que se quedó allí plantado tragando saliva. Le había hecho pasar un rato horrible, pero esperaba haber tenido una actuación creíble.

"Deberían darme un Oscar por esto", pensó con ironía. "Será mejor que vigile mucho mis pasos a partir de ahora. Y pensar que lo comparé con Irons..."

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