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resident evil chronicles

Capítulo 2 No puedes esconderte...

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Chris siguió caminando por el estrecho callejón, ansioso por doblar la esquina. Cuando estaba a punto de llegar, con la figura que le seguía cada vez más cerca, se echó la manó a la 9 mm que llevaba a la cintura y le quitó el seguro. Por fin, dobló la esquina y desenfundó el arma con  un gesto que procuró que fuese silencioso. Su perseguidor apareció a los pocos segundos, ya con una pistola en la mano. Se había dado cuenta de que Chris sabía que le seguían, pero demasiado tarde. Su cara fue de absoluta sorpresa cuando Chris le apuntó con su 9 mm a la sién.

- Suéltala. No te lo voy a decir dos veces.

El hombre obedeció, y con gesto de resignación dejó caer la pistola al suelo.

Chris se paró a mirar a su perseguidor. Tenía el pelo muy corto, oscuro y con aspecto de estar sucio. Sobre la barbilla y los mofletes le crecía una descuidada barba de tres días. 

Chris suspiró. Aquel tipo tenía toda la pinta de ser un mercenario. "Veamos quien eres". Le metió la mano en el bolsillo interior de la cazadora de cuero que vestía y sacó una cartera. 150 dólares y un carnet de indentidad que decía que el individuo se llamaba Harold Lahn. 

- ¿Por qué me seguías? ¿Para quién trabajas? Y no te andes con rodeos, si intuyo que me mientes no lo vas a pasar bien.

El tipo pareció reflexionar. Al cabo de unos segundos y para sorpresa de Chris, sonrió y contestó: - Te conozco. Eres Christopher Redfield, el ex-star. Bah, no me das ningún miedo. De todas formas solo tenía que entregarte un mensaje, aunque claro la situación me tenía que ser algo más... Favorable. Obviamente, trabajo para Umbrella, lumbreras. Están dispuestos a perdonar, e incluso os darán una buena suma por vuestro silencio. Pero teneis que desistir. Esta vez, solo es una advertencia. La próxima vez, no serán tan pacíficos.

Chris intentó mantener el rostro inmutable. Escogió bien sus palabras y contestó con voz fría. -¿Y cuánto creen en Umbrella que valen las vidas de los Stars que mataron? ¿Sabes? Creo que te dejaré vivir solo para que lleves un mensaje de vuelta. Que se metan el dinero por el culo. Así de simple. No tenemos miedo.

- Serás imbécil. ¿Y a quién pensais recurrir? ¡Tienen comprado a medio país! Umbrella no pasa por su mejor momento, pero sus brazos aún llegan a todas partes. Y si dais con alguien que no sea corrupto, ¿quién en su sano juicio creerá vuestra historia? Para la opinión pública sois drogadictos.

- Venga ya, Raccoon ha saltado por los aires. La gente está nerviosa. Seguro que hay muchos dispuestos a creernos. Tarde o temprano, la opinión pública tendra constancia de lo que verdaderamente pasó allí. Solo necesitamos pruebas, que por cierto, estamos reuniendo. Tengo a una multitud de gente trabajando en contra de...

- Jajajaja.- la carcajada consiguió sorprender a Chris, que se quedó callado.- ¿Una multitud de gente? No te referirás a tus patéticos Stars, ¿verdad? ¿De verdad crees que conseguís algo? Te diré algó.- Esperó, como queriendo que Chris lo interrumpiera. Al ver que este lo miraba con atención, continuó- Rebecca Chambers y Jill Valentine. Están en un apartamente en Upper West Side, cerca de Central Park. No recuerdo el número pero te aseguró que lo tenemos. Está alquilado a nombre de Jessica Flitberd.

Era como si acabasen de pegarle un tiro. "Rebecca... Jill... No puede ser verdad. Si las pasa algo, yo..."

Aún estaba asimilando la noticia cuando aquel hombre siguió hablando. - Espera, que hay más. Barry Burton y... Claire Redfield.- Paró un momento para disfrutar de la cara de horror de Chris.- Si, tu hermana, aquella zorrita con suerte que escapó de Raccoon y de Rockford. Creo que en la cúpula la tienen especial... cariño. Está en Los Ánge...- Chris le golpeó y le derribó. Acercó su cara a la de aquel tipo, intentando parecer amenazador, y dijo lo siguiente en un susurro, apretando los dientes... - Si algo... le pasa... a Claire... me da igual... cuanto tarde, o lo que me pase... te juro, que van a rodar cabezas...- No debió perder el control de esa forma, revelar lo que Claire le importaba, pero no se había podido contener.

Le dio un tremendo puñetazo, dejándolo inconsciente y descargando así todo lo que sentía. Le quitó los 150 dólares, recogió la pistola, y, muy lentamente, abandonó el callejón, dejando allí a aquel hombre.  Al fin y al cabo, no podía llevarlo a la policía, ¿de que iba a acusarle?. Y matarle no es algo que fuese a valer para mucho, pues se delataría. Al menos así tenía al menos unas horas hasta que le descubrieran, y no se había rebajado al nivel de aquellos asesinos.

El desánimo lo había invadido. Se habían sentido vivos retando a Umbrella... eran como una pequeña resistencia, luchaban en la sombra y parecía que nada podía detenerlos en su firme determinación. Y ahora... nada de lo que hicieran iba a funcionar. Todo el mundo estaba corrupto, y si Umbrella había podido destruir una ciudad sin que pasase nada, ¿que no podían hacer?. Se tenían que haber dado cuenta antes... Y entonces recordó el cuerpo de Kenneth. Y la sonrisa burlona de Wesker en Rockford.

No, Umbrella tenía que caer. Y con ella, Albert Wesker y la nueva compañía a la que se había unido.

Si dejaban de luchar, no sería porque se hubiesen rendido...

"Tengo que alertar a los demás. Al menos, no han descubierto a Leon. Pero no puedo ponerme en contacto con él, no ahora que estamos tan vigilados.

Ahora lo veo más claro, de nada sirve lamentarse. ¿Quieren jugar? Juguemos. Los Stars aún no hemos dicho nuestra última palabra.

Echó un último vistazo al mercenario inconsciente y no pudo evitar sonreir al ver que sangraba por la boca.

 

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2 comentarios

Estorbi -

Sagis, sigue asi
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Athman -

Bien narrado,tio.
Sigo pendiente de tus cronicas....
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